lunes, 6 de marzo de 2017

Nuestra pequeña superviviente, por Amparo


    Hoy traigo un regalo. Un regalo que me han hecho a mí, y que yo quiero hacer extensivo a todo el que me lea. A ti, que estás a punto de encontrarte con tu bebé. O a ti, que hace semanas que lo tienes en los brazos.
Te pongo en "antecedentes" ;)

    Cuando conocí a esta familia me sentí feliz de poder acompañarles, de poder ofrecerles mi ayuda.

Era de esas historias en las que sabes que el contacto va a ser clave.

    No solo por los beneficios más "mundanos" del porteo y la cercanía, como pueden ser las manos libres y o el sueño más apacible. En este caso, el contacto continuado les iba a ayudar a sanar, estaba segura.

    Desde esa primera visita ha habido muchas más, convirtiéndolos en algo más que clientes. Ellos son amigos ya. Hemos hablado muuuuucho, nos hemos reído, y hemos llorado. Esas lágrimas que han salido en ocasiones, han sido liberadoras, y creo que todos nos hemos sentido en confianza con ellas.

    Mi trabajo es ayudar a las familias a encontrarse con aquello que yo llamo #LaMagiaDelContacto . Algo que, por otra parte, es distinto en cada caso, y eso también es mágico en si mismo.
En este caso, Amparo te muestra una parte de esa magia, una que a mí me parece maravillosa, porque nos ayuda a sanar emociones, a encontrarnos con la maternidad que nos ha tocado de manera más fluida, ayudándonos a liberar lo que nos sobra, y a vincularnos con nuestro bebé de manera intensa y profunda.

    Te dejo con ella, que te contará mejor que yo sus sentimientos. Es un relato muy puro, de una mamá que vivió un duelo a la vez que un encuentro, y que tuvo la suerte de aferrarse a su pequeña con todo su corazón, con todo su cuerpo.


<< Noa llegó a este mundo demasiado pronto... a las 34 semanas... y no porque ella decidiese hacerlo, sino porque su ALMA gemela, aquella que la acompañó durante toda su etapa en mi vientre, dejó de latir... Mi pequeña superviviente nacía con 1,600 gr, había crecido poco las últimas 4 semanas... pienso que la tristeza le impidió crecer más y se quedó con el mismo peso que su hermanita al volar...

Mis principios como madre fueron duros, muy duros... incubadora, miedo, inseguridad, duelo... pero Noa hizo que las fuerzas afloraran por algún lugar... Horas y horas de piel con piel hicieron cada vez más fuerte nuestro vínculo y ella fue ganando peso...
25 días nos costó comenzar con la lactancia materna... nos debíamos un regalo así y ¡lo conseguimos!

A día de hoy, con 9 meses, es una niña totalmente acorde a su edad. Siempre he pensado que aquel piel con piel prolongado y la lactancia materna a demanda fueron fundamentales... pero sin olvidarme del maravilloso porteo...
Gracias al porteo hemos podido 'sobrevivir' a sus primeros 6 meses de llantos diarios: ¿cólicos? ¿duelo? No lo sé, pero ¡no sé qué hubiese hecho sin portear! Cerquita de mamá y papá se dormía, se sentía segura... y nosotros ¡más!

Hoy, seguimos porteándola ¡TODOS los días! No sé quién disfruta más... sobre todo ese momento en el que ves cómo se le van cerrando los ojitos con una sonrisa...

Por fin puedo decir que empezamos a disfrutar de TODO lo que nos da... Tiene un ALMA gemela que la cuida desde el cielo y unos papás en la tierra que se desviven por ella...

Gracias Carol por todo lo que nos has enseñado y por ayudarnos a compartir algo tan maravilloso con nuestra hija... eternamente agradecidos. >>


Gracias familia, sois preciosos, me ha encantado acompañaros... y deseo seguir haciéndolo.
Noa, gracias por todo lo que nos has traído a tod@s... Y gracias también a Alma, que sigue bien presente en el corazón de esta familia <3





Y tú... ¿nos cuentas qué os ha aportado a vosotros el contacto?
¿Cuál es la magia que tiene en tu caso?