lunes, 14 de julio de 2014

La crianza corporal, una cuestión de necesidades e instintos

Estamos reflexionando desde la lectura de varios artículos y entradas de blogs, interrelacionando conceptos y tomando conciencia de cómo hay una manera de hacer en la m(p)aternidad que viene desde lo más intrínseco y esencial de nosotros mismos, no se trata de algo pasajero que nos traen las modas o los momentos.

El embarazo consciente, el piel con piel, el método canguro, la lactancia, el porteo, el masaje, el colecho, los abrazos, los besos..... todo ello nos lleva a una misma cosa. Ya os voy a ir contando...



Empecemos por el principio, y es que los seres humanos nacemos inmaduros. No hablamos de lo que es nacer a término (entre la semana 37 y 42 de embarazo) o pretérmino (antes de esa semana 37), sino de algo más general de nuestra especie.

Como decimos, a nuestros bebés al nacer aún les queda un proceso largo que aúna aprendizaje, crecimiento físico y evolución natural. Aquí se podría incluir el concepto de la exterogestación. (Para otro día algo más extenso sobre el tema ;) )

Las crías de algunas otras especies son independientes en cuanto al desplazamiento, nosotros no. Muchos animales pueden deambular por si mismos siguiendo a la manada, podemos imaginar a una gacela, que a los pocos minutos está en pie; otros ni siquiera necesitan a los progenitores, las tortugas salen del huevo y por instinto saben qué deben hacer, y tienen las herramientas para conseguirlo; algunos son capaces de agarrarse al cuerpo de la madre mientras esta se desplaza, como los chimpancés.
Pero en el caso del ser humano, nuestros bebés son totalmente dependientes al nacer, no serían capaces de sobrevivir sin nosotros, sin nuestros cuidados.

Y esos cuidados pueden resumirse de forma básica en la CRIANZA CON-TACTO o CRIANZA CORPORAL


Vayamos por partes.

Nuestra inmadurez se debe a la propia evolución de la especie y al desarrollo de nuestra inteligencia.

La pelvis se hizo más estrecha cuando empezamos a caminar sobre nuestras piernas (bipedestación), y esto pudo suponer un gran cambio respecto a los partos. Se explica que tenemos embarazos relativamente cortos, dado que a través del más estrecho canal del parto no podría pasar un bebé mayor de los que ya gestamos y parimos, con un cerebro más grande, es decir, más desarrollado.
Así que la naturaleza se ha inventado la manera, los bebés nacen antes y el cerebro termina de crecer y desarrollarse tras el nacimiento.

Hay nuevas teorías que sostienen que el hecho de que los partos se den cuando aún el bebé humano es tan indefenso puede deberse a los altos requerimientos energéticos de nuestros embarazos, mucho más elevados que en el caso de otros mamíferos y/o primates. Y que las mujeres no podríamos satisfacer los requerimientos energéticos de los bebés por más tiempo.

Al final ambas teorías refieren partos "prematuros" debido al incremento de nuestra capacidad cognitiva, y parece que el camino puede ir más por encontrar la unión de ambas que por anunciar a una de ellas como vencedora sobre la otra.

La cuestión es que nuestro cerebro no está totalmente desarrollado en el momento de nacer, y que lo va haciendo en los primeros años.

Podemos decir, por lo tanto, que la mayoría de las conexiones neuronales  se llevan a cabo sobre todo durante el embarazo y primera infancia, aproximadamente unos 3-4 años. 
Neuropsiquiatras, psicólogos, antropólogos, pedagogos, pediatras, obstetras... llevan tiempo observando la capacidad del cerebro humano de establecer estas conexiones que llevan a las respuestas que damos y daremos. Y se ha constatado que esos primeros años son cruciales, porque es dónde nuestro cerebro tiene realmente un potencial ilimitado, después, nuestra sinapsis entre neuronas es mucho menor.
Esto quiere decir que todas y cada una de nuestras vivencias en esta corta etapa marcan las personas que seremos, las reacciones ante lo que acontezca en el futuro, las respuestas de nuestra vida.


Y yo cada vez veo más claro el camino.......

¿Qué podemos ofrecer a nuestros niños para que estas conexiones fluyan, para que éstas estimulen comportamientos de seguridad, placer o respeto? 

Ofrezcámosles la satisfacción de sus necesidades, ofrezcámosles una CRIANZA CORPORAL

Para ver cuáles son estas necesidades reales, vamos a hablar del CONTINUUM de la especie.




Nuestro continuum es eso que nos ha llevado a asegurarnos la supervivencia como especie durante millones de años. Esto es el instinto que lleva a los bebés a tener actuaciones y comportamientos que les permitan mantenerse con vida, y a las madres a llevar a cabo comportamientos de protección hacia el bebé que acaba de parir y al que siente debe cuidar. Hablamos de ellas porque realmente es sobre la madre dónde la naturaleza ha previsto que el recién nacido tenga todo lo que necesita.


Esto son necesidades básicas que a la vez crean conexiones neuronales saludables.


Como antes adelantábamos, la base de lo que nos pide dicho continuum biológico es el CONTACTO, empezando desde el embarazo, con presencia y conexión, hasta el nacimiento y la crianza.
El contacto es una necesidad básica de los recién nacidos...  y de las mamás. Pero también de los papás. 
Para establecer ese vínculo primario, de apego, de recibimiento, de alimento, de cuidado, de protección, de amor.


Y mantener ese contacto en el tiempo (ya sea porteando, durmiendo a su lado, cogiéndolos, abrazándolos, acariciándolos, masajeando...) es beneficioso para ellos, y también para nosotros.
A ellos les ayuda a establecer conexiones neuronales que estimulan la seguridad, el placer, el amor, la tranquilidad...
Y a nosotros, los padres, nos ayuda a sintetizar hormonas y neurotransmisores que generan confianza, armonía, placer, protección...

En definitiva, todo se hace más fácil y llevadero a pesar de las dificultades que puedan surgir...... 
y nos enamoramos perdidamente de esa criatura para siempre........

Hoy nos preguntamos ¿a quién puede interesarle que ésto no se de así? Porque es fácil que nos lleguen consejos en la línea de "déjale que llore", "no le cojas tan deprisa, que se acostumbre"... Todo esto no es más que un adiestramiento que la sociedad nos "impone o marca" para nuestros bebés, llevándonos desde el principio hacia el desapego, buscando con ello la comodidad del adulto y su reincorporación rápida al ciclo social. Sin importar nada el pequeño ser que depende de nosotros por completo.
Si el contacto es una necesidad biológica primaria, no ya solo por lo que dicen los estudios, sino que os lo cuento desde mi experiencia como madre de dos, ¿qué conseguimos obviándola? Generamos la desconexión de esos "caminitos" cerebrales que les aportan tantas cosas positivas, hacemos que no sientan el amor tal y como necesitan biológicamente, a través de nuestra presencia y nuestro contacto continuado, y hacemos que quede marcado en su memoria celular.


Los bebés nos necesitan, su continuum se lo pide a gritos, el continuum nos lo pide a gritos a nosotros.


Según todo lo que hemos expuesto, cuando dejamos a un bebé en cualquier otro lugar distinto de nuestros brazos y éste se queja o llora, es porque nos necesita, y además, si no atendemos a esta llamada, esos potenciales caminos cerebrales por andar no serán los saludables.
¿Les escuchamos?



Edito para compartir un vídeo que muestra un poco más de lo que estamos hablando :)